Un buen día despertó el Gobierno y descubrió varios frentes…

Ignacio 20.02.14

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El Ejecutivo tomó una serie de medidas tendientes a proteger las reservas y
devolverle la competitividad al país. Ahora se encuentra ante una encrucijada:
enfrentar el verdadero problema o tomar un atajo.

A continuación vamos a reproducir un artículo de Ignacio Ros, editor del newsletter de  IGdigital, publicado esta semana. En razón que tiene que ver con “ el ajuste “ nos pareció pertinente recordar dos notas publicadas en Octubre (http://codigoinversor.com/2013/10/proteccionismo-subsidios-y-ajuste/) y Diciembre (http://inversionesalacarta.com/2013/12/argentina-lo-ineludibleajuste-economico/)
A principios de Octubre, el columnista de codigoinversor.com, Federico Rivero Lahitte, publico una nota en la cual precisaba el alcance técnico de las palabras mencionadas en el titulo.

 “Hay muchas palabras en argot económico (y en el técnico) que son utilizadas por temporadas y otras que repetidamente se mantienen a través del tiempo. Muchas de estas últimas son desvirtuadas de su contenido original, son vulgarizadas desviando su contenido y dándole un sentido limitado apropiado al objetivo político del momento. Mas grave, aun, es cuando la interpretación equivocada se hace carne en la opinión pública y en los profesionales, y todos ellos argumentan desde el error conceptual. Al no partir desde el origen, las conclusiones de cualquier análisis dejan de lado las bases teóricas para las cuales fueron ideadas y desvían las conclusiones hacia otros objetivos. Esta nota, pretende mostrar el sentido estricto de las palabras del título, sin olvidar otras palabras o conceptos que también están tergiversadas: populismo, sustitución de importaciones, distribución de la riqueza…entre otras.”

¿Cuándo se ve la posibilidad o necesidad de realizar un ajuste? Cuando el tamaño del sector público es muy grande e improductivo (aumento constante de empleados públicos); cuando el gasto publico aumenta constantemente (sin recursos genuinos en consecuencia inflación); constantes déficits presupuestarios; insoportable presión tributaria y nombremos en esta rápida enunciación cuando el ahorro y la inversión no son suficientes para un sustentable desarrollo económico y social. Vale decir, que hemos llegado a una situación de ajuste porque el gobierno tomo medidas inadecuadas y debemos tener conciencia que si no se concreta algún ajuste,…en poco tiempo vamos a estar peor.

Enfocándonos específicamente en la palabra ajuste, se definía que la misma es políticamente inaceptable. Es sinónimo de castigo al pueblo. Y en cierto sentido dicha acepción es lógica.

¿Cuándo se ve la posibilidad o necesidad de realizar un ajuste? Cuando el tamaño del sector público es muy grande e improductivo (aumento constante de empleados públicos); cuando el gasto publico aumenta constantemente (sin recursos genuinos en consecuencia inflación); constantes déficits presupuestarios; insoportable presión tributaria y nombremos en esta rápida enunciación cuando el ahorro y la inversión no son suficientes para un sustentable desarrollo económico y social.

Vale decir, que hemos llegado a una situación de ajuste porque el gobierno tomo medidas inadecuadas y debemos tener conciencia que si no se concreta algún ajuste,…en poco tiempo vamos a estar peor.

Con estos conceptos de la realidad de nuestro país, Ignacio Ros, actualiza la coyuntura Argentina y nos previene sobre la relación de precios y salarios, con datos novedosos que precisamente, abre nuevos caminos.”

Así comienza su análisis:

Despertó del letargo. Parecería que desde 2008 -quizás antes incluso- el Gobierno durmió una profunda siesta, mientras de fondo se iban deteriorando algunas de las principales variables económicas del país.

Por supuesto que esto fue un proceso lento y progresivo. Para algunos, incluso imperceptible. Otros, no divisaron el peligro hasta hoy, dentro de los cuales podríamos ubicar a un Gobierno que despierta de su siesta y ve que tiene varios frentes que atender.

Hoy inició el sendero de sincerar las estadísticas del INDEC y de paso acerarse al Fondo Monetario Internacional (al menos así lo indica el 3,7% que trepó el IPC en enero, a través de su nueva medición). Además, subieron las tasas en pesos y en dólares, se devaluó 23% en un mes -en busca de la tan ansiada competitividad-, se flexibilizó el cepo y se le puso un límite a los bancos del 30% en sus tenencias de dólares. Ahora estamos conociendo otra medida.

En los últimos días se filtró que las empresas que deseen importar insumos -salvo contados casos- deberán conseguir sus dólares a través de créditos en el exterior o mediante sus casas matrices. La idea es que el Banco Central no esté involucrado en la proveeduría de divisas de las grandes firmas y así sacarle algo de presión a las reservas.

Mientras tanto, se ponen la lupa en los “Precios cuidados” (o “descuidados”, ya que hay una variación de hasta el 70% en algunos productos de acuerdo con el barrio).

Las velas, como siempre, están prendidas a San La Soja. El Gobierno espera que -antes de culminar la primera quincena de abril- ingresen entre US$ 4.000 y $ 6.000 millones, producto de las retenciones, para fortalecer las reservas y llevar certezas al mercado cambiario.

¿La vuelta del modelo k?

Más allá de todos los ajustes de tuerca que venimos viendo, es importante que se generen las condiciones necesarias para aumentar las inversiones. Néstor, cuando concibió el modelo, estableció una ley non scripta, la de los superávits gemelos (fiscal y externo).

Hoy, ese superávit se encuentra maquillado por los aportes del BCRA al Tesoro y las trabas a las importaciones. Algunos referentes del mercado sostienen que lo que intenta el Gobierno es volver al modelo, al que tenía en mente Néstor.

Lo cierto es que las condiciones actuales, no son las de 2003, cuando otro asumió los costos políticos de la devaluación y el nivel de salarios estaba tremendamente deprimido.

Fíjese la recuperación del salario que se evidencia en el gráfico a continuación:

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Siguiendo con esta misma línea, preste atención a estos datos que releva el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA):

El análisis de los salarios en los últimos años permite identificar bajo qué condiciones sería factible reeditar el “modelo” del 2003. Según datos oficiales del Ministerio de Economía:

- A finales del año 2000, el salario privado formal era de U$S 960 que, medido en pesos al nivel de precios actuales, representaban unos $7.600 mensuales.

- A finales del año 2002, la mega-devaluación había reducido el salario a U$S 300 que, medido en pesos a precios actuales, equivalían a aproximadamente $6.000.

- A finales del año 2013, se estima que el salario privado formal llegó a $10.300 que, en términos de dólares a la cotización oficial, equivalen a U$S 1.600.

Pasando en limpio, si no se generan las condiciones para que aumente la inversión y crezca la productividad de la economía argentina, entonces los salarios deberían crecer menos que la inflación y la devaluación para que el modelo pueda volver.

Los costos sociales de esa estrategia serían muy elevados. Será difícil que los gremios arreglen por debajo y el Gobierno ya rechazó la posibilidad de una suma fija y patear la discusión para más adelante.

Llegó el momento de dar un paso más y empezar a generar las condiciones para atraer inversiones. Por supuesto que eso tiene que ver con cerrar el tema Repsol, llegar a un acuerdo con el Club de París y brindar certezas, desde una administración que perdió mucha credibilidad.

Como ejemplo, en un mercado como el energético, donde es necesario la llegada de jugadores con know how, Apache se fue del país. Vendió sus negocios a YPF y Pluspetro. ¿Se acuerda cuando Kicillof criticó que Repsol hasta importaba la arena para sus explotaciones y resultó que era una arena específica que sólo se encuentra en algunas partes del mundo y que no alteraba para nada los balances de la empresa? Necesitamos menos de esas impericias y abrir el juego a los que saben, monitoreando por supuesto que se produzca la reinversión y no la sustracción de recursos sin más.

¿Esta vez tomaremos el atajo o iremos por la solución correcta?

Para seguir conversando sobre éste y otros temas de la economía local, te invito a seguirme en Twitter: @IgnacioRos.

Ignacio Ros – Igdigital.com

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