Es Ahora o Nunca



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Llego el Momento de hacer Reformas de Fondo. El llamado presidencial a construir consensos básicos para modificar viejos paradigmas debe ser apoyado. El camino del cambio hacia una República debe concretarse en acciones sin más demoras

La convocatoria presidencial a construir consensos básicos tendientes a combatir la inflación, bajar el déficit fiscal y los impuestos, generar empleo y elevar la calidad institucional debe ser contundentemente apoyada. El mensaje del primer mandatario ante gobernadores, empresarios y sindicalistas podría constituir un punto de inflexión en la historia argentina de las últimas décadas si efectivamente encuentra una respuesta positiva a su llamado a modificar viejos paradigmas que han dominado por demasiado tiempo la Argentina, como el populismo y el estatismo.

Mauricio Macri puntualizó, la mayoría de las arbitrariedades e inconsistencias que reinan en el sector público, con la fuerza que deriva del importante apoyo popular que recibió la coalición oficialista en las recientes elecciones legislativas.

El Presidente fue contundente al señalar: “Es ahora o nunca”.

A través de los años de la vida de nuestro país, los problemas políticos y económicos son reiterativos y repetidos. Si buscamos en la experiencia no vamos a encontrar un problema que no conozcamos desde antes. Desarrollo estancado o mínimo, inestable distribución de la riqueza, desvalorización de la moneda (¿símbolo de soberanía?), falta de infraestructura, hambre y desnutrición en el mundo, en definitiva, de un modo u otro, pasa el tiempo y siempre estamos igual.

Del análisis del Presidente surge el de la moral y el de la corrupción. Tiempo atrás escribimos una nota que vale la pena recordar: http://codigoinversor.com/2013/08/la-guerra-que-comprende-todas-las-batallas-moral-vs-corrupcion/

Me atrevo a decir que si no priorizamos la moral caemos en la corrupción.

También, revisando mis archivos me llamo la atención una nota que vale para actualizar las consistencias del discurso del Presidente Macri.  La misma fue publicada hace 13 años en la sección Enfoques del diario La Nación (Carlota Jackisch): “La provincia de Formosa gasta por cada legislador de su provincia siete veces lo que cuesta un legislador en la Baviera Alemana (que tiene 24 veces más de población y produce riqueza 176 veces superior a la de Formosa)”.

“La Rioja soporta un gasto de $14.000.000 anuales para sus 30 legisladores y su producto bruto provincial es de 1.635.000.000. Mientras, la legislatura del estado norteamericano de Kansas gasta $12.100.000 anuales para sus 165 legisladores y tiene un producto bruto de $ 58.828.000.000”.

Partiendo de parámetros como los mencionados y con la firma de Carlos Alfredo Rodríguez, Rector de la Universidad del CEMA (http://www.cema.edu.ar/~car) de Buenos Aires, Argentina, se presentó al público la siguiente propuesta, que por supuesto no fue tenida en cuenta.  

En su conjunto Argentina tiene 9.242 cargos electivos. Diputados y senadores, nacionales y provinciales, concejales municipales, gobernadores y vicegobernadores etc., le cuestan en conjunto al país 20.000 millones de dólares (cifra similar al blindaje financiero que en aquel momento recibió Argentina).

La propuesta es que nuestro país reduzca a la mitad la cantidad de cargos electivos.

El Senado funcionaria igual de bien (o de mal), con 48 o 24 senadores que con los actuales 72. La Exma. Cámara de Diputados funcionaria igual de bien (o de mal), con 129 Legisladores, en lugar de 257. ¿Hace falta un vicegobernador o un vicepresidente?

En definitiva la propuesta es achicar el mayor gasto improductivo nacional. A pesar de los años de esta propuesta la vigencia es total. ¿Alguien puede creer que si reducimos a la mitad los cargos electivos se complicarían la gestión?

“Con el ahorro del 50% de la cifra mencionada (u$s 10.000.000.000-) se pagaría la deuda externa en pocos años. Podríamos tener jueces independientes mejor remunerados, mejor sistema de seguridad, salud o educación, mejores caminos o evitar las atroces inundaciones que periódicamente dejan a gran parte de nuestro agro en estado de quiebra”.

Como comentamos, la propuesta era un camino práctico y no teórico. No respondía a banderas de ningún partido político ni de gremios, sindicato o grupo económico que se oponían al gobierno.

Simplemente era un grupo de ciudadanos preocupados, que querían (y quieren) una Argentina mejor que presentaba una propuesta novedosa.

“Tal vez haya muchas otras ideas viables, más eficaces o prácticas, pero al fin queremos aportar la nuestra. Cualquier familia o empresa en estado de crisis achica su gasto innecesario, el país debe hacer lo mismo”.

Si las cosas a través del tiempo tienen un sentido circular y siempre volvemos a donde partimos, tenemos que buscar algunos caminos diferentes y más creativos. Si siempre hacemos y decimos lo mismo y la situación no cambia.

http://elabcfinanciero.com/2014/07/no-sera-el-momento-de-hacer-reformas-de-fondo/

Actualizando los conceptos anteriores podemos mencionar datos definidos por el periodista Daniel Billota en el programa televisivo Terapia de Noticias:

Gastos Legislativos anuales

Prov. de Buenos Aires u$s 2.770.000

New York  u$s 1.000.000

México    u$s  1.500.000

–          Biblioteca del Congreso 1.700 funcionarios

–          Biblioteca Nacional 350 funcionarios

–          Los Legisladores no pagan ganancias (tiene posibilidad de jubilarse a los 50 años en vez de 65).

 

Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda, hizo la presentación de 400 páginas, define la necesidad del cambio de muchos paradigmas históricos argentinos.

“Este es un programa consistente desde el punto de vista macroeconómico. Hemos elegido ser cuidadosos y graduales en la corrección de los desbalances de la economía argentina”

“Nos critican porque no abrimos de golpe la economía. Sabemos que tenemos que integrarnos al mundo pero gradualmente para cuidar el empleo”.

El proyecto oficial de reforma tributaria, apunta a mejorar la competitividad. La iniciativa prevé reducir la presión tributaria al sector privado en un 1,5% del PBI; bajan Ganancias, impuesto al cheque y aportes patronales. Además, suben tributos internos a algunos productos y bajan a otros.

La idea es lograr “un sistema tributario normal en cinco años”.

“Nosotros tenemos dos objetivos: bajar impuestos y bajar el déficit. Esta reforma la aplicaremos en cinco años. Salvo la devolución de IVA para empresas, todo lo demás se va ir escalonando para llegar a un impacto pleno en cinco años”, apuntó.

El proyecto deberá ser analizado y consensuado por el Congreso. Este deberá esforzarse en entender la necesidad del cambio de paradigma.

Estamos en un periodo de cambios profundos. Está claro que la idea paulatina del paso a paso es una idea innovadora que pretende sembrar un futuro con raíces fuertes y firmes.  El presidente fue claro, esto no lo lograra el Gobierno solamente, lo tenemos que hacer con la clara conciencia de un cambio de paradigmas que lo debemos concientizar entre todos. Todas las fuerzas vivas deben contribuir al logro del objetivo: modernizar el país. No es aplicable la máxima del vaso medio lleno y el vaso medio vacío. Este concepto sirve para objetar acuerdos. Este gobierno está siempre predispuesto a consensuar las propuestas, pero no siempre la biblioteca refiere a ideas antagónicas.

El anticipó de ayer es un conjunto de propuestas con dos grandes objetivos: eliminar distorsiones para ganar en equidad fiscal y fomentar la inversión mediante una serie de medidas que apuntan a aliviar costos a las empresas. Será, a tono con la consigna general de la administración Macri, un camino gradual con resultados cuyo pleno impacto se debería ver al cabo de cinco años en conjunto con el crecimiento del PBI.

Es el gradualismo que no puede desmarcarse de otro gradualismo, el de la baja del gasto público. Esto y que la economía crezca serán los requisitos imprescindibles para el éxito de la reforma.

El sistema impositivo actual espanta las inversiones, ya que el impuesto a las ganancias empresariales es más bajo en otros países y el capital es móvil internacionalmente. Así, al gravar fuertemente a las empresas, estas invierten en otros países y se terminan perjudicando los trabajadores, ya que tienen menos empleos. Es importante la reforma laboral que se está aprobando en Brasil. Si bien no coincidimos, nuestras leyes se deben una actualización, ya que en caso contrario Brasil pasa a tener una mayor ventaja comparativa respecto a nosotros.

Reafirmemos el concepto de cambio de paradigma. Si no modernizamos determinados costos, íbamos a quedarnos sin energía y sin transporte, entre otras cosas.

Finalmente mencionemos algunas verdades de Santiago Kovadloff.

El desafío de rescatar al país de su involución

Macri buscar consensuar las reformas porque sabe que, sin el acuerdo de una oposición democrática, es imposible una transformación estructural

No creo que, en la historia de América del Sur, haya otro país expuesto a la decadencia en los términos en que lo estuvo la Argentina. Uno tras otro, extravió todos sus logros. Ninguna sociedad, en tan poco tiempo, evolucionó como la suya. Ninguna, tampoco, cayó tan rápido desde tan alto. Sus notables aciertos sociales y económicos se esfumaron. Y dejó atrás el siglo XX más cerca de la anarquía del siglo XIX que de los desafíos propuestos por el siglo XXI.

De todos los signos de esta pavorosa involución, el de la multiplicación exponencial de la pobreza es el peor; el más vergonzoso y el más profundo. El que denunció, con pruebas irrefutables, el fracaso de la política en la administración del país.

Si la Argentina alcanzara, en las próximas dos décadas, la equidad social indispensable, no sólo contará con mayor inclusión social. Habrá también mayor identidad cívica general.

Los carenciados, en el marco de los populismos, hipotecan su desarrollo personal en la despótica omnipotencia de aquellos que los subsidian.

Mauricio Macri es un nuevo líder, en el sentido de un líder original. Y lo es porque no presume haber dejado atrás su incompletitud, su sensata insuficiencia, para pretender serlo todo. Dirige, pero no agota ni quiere agotar en su persona el sentido y el alcance de esa conducción.

¿Qué sería Mauricio Macri sin Lilita Carrió, sin Marcos Peña, sin María Eugenia Vidal, sin Carolina Stanley, sin Horacio Rodríguez Larreta, sin Rogelio Frigerio y tantos otros? Todas estas son figuras que no lo secundan: lo complementan. Son protagónicas. Las suyas y la de él son recíprocamente necesarias para que el Presidente pueda significar lo que significa y para que ellas puedan representar lo que representan.

Al convocar, tras las elecciones, a un encuentro nacional entre fuerzas políticas para consensuar las reformas imprescindibles del Estado, Mauricio Macri expresa, con claridad, que es plenamente consciente de que, sin una oposición sólida e inscripta en el modelo democrático republicano de gobierno, no hay posibilidad alguna de llevar a cabo las transformaciones estructurales imprescindibles. Esas que pueden hacer de este país una auténtica nación.

Por cierto, nada asegura que Mauricio Macri pueda llegar adonde quiere. Pero es evidente que está decidido a sacar al país de donde está.

Llego la hora del cambio de paradigmas, y como dijo el Presidente: Es Ahora o Nunca.

Federico Rivero Lahitte

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