Ronald Reagan es el presidente que sacó a Estados Unidos de la estanflación después de largas décadas de políticas keynesianas e intervencionistas. En la nota que te presento a continuación, Jim Rickards vuelve a recordar a Ronald Reagan, pero no como lo ha hecho antes, sino con el nuevo presidente electo de los Estados Unidos: Donald Trump.

Trump promete bajar impuestos y desregular la economía, algo que también hizo Reagan en la década del ‘80. Sin embargo, hay algo que diferencia y mucho a ambos presidentes, y eso es la coyuntura a la que se enfrentan.

No te pierdas la nota de Jim Rickards de hoy. Al leerla sabrás por qué Trump no podrá hacer lo mismo que Reagan y por qué la economía global sigue al borde del precipicio.

Federico Tessore  – El Inversor Diario

 

¿Usará Trump el manual de Reagan?

En la nota de hoy aplicamos la administración de Ronald Reagan como un marco de referencia para examinar y comparar al presidente electo Trump. Al hacerlo podemos ver cuáles podrían ser las expectativas para la economía a futuro.

Ronald Reagan llegó al poder en 1980 y recibió mucho del tratamiento que está recibiendo hoy el presidente electo Donald Trump.

Fue considerado un bufón, un tonto. ¿Qué sabía? Era un chico de Hollywood, ¿cómo podía ser presidente? Muchos dijeron que era inestable. Que iba a apretar el botón nuclear y empezar la Tercera Guerra Mundial. Muchas cosas que oíste sobre Trump son exactamente iguales a lo que se decía de Reagan.

Pero Reagan asumió con un equipo de consejeros e hizo muchas cosas bien. No estaba solo. Tuvo mucha ayuda de Paul Volcker, quien estaba entonces en la Fed. Fueron Reagan y la Fed quienes trabajaron juntos en sintonía para cambiar la economía estadounidense. Tan pronto como Reagan asumió, Estados Unidos se hundió en una mala recesión, una de las peores desde la segunda guerra mundial.

Siempre pensé que era parte de la genialidad de Ronald Reagan superar rápido la recesión. La mayoría de los presidentes no terminan su mandato sin una recesión.

Reagan superó su recesión al principio. Tuvo una recesión en 1981 yendo a 1982. Luego la economía creció por siete años consecutivos. Fue una de las expansiones de paz más largas de la historia estadounidense.

Reagan tenía un gran equipo. Entre 1983 y 1986 el crecimiento en Estados Unidos acumuló un 16%. Esto es crecimiento real.

No nominal. No hay inflación en ese número, 16%: más de 5% por año. Recuerda que desde 2009 y con Obama, por los últimos ocho años el promedio anual de crecimiento en Estados Unidos apenas fue del 2%.

Ahora los republicanos tendrán la Casa Blanca. También el Senado y la Casa de Representantes.

La última vez que eso fue verdad fue en 1928. Muchos dirán, “¿Reagan no tenía eso?” No, Reagan tomó el Senado y tenía la Casa Blanca y el Senado en 1980, pero no tenía la Cámara de Representantes. Los republicanos no la obtuvieron hasta 1994.

Con eso en mente, es importante resaltar qué es diferente.

Actualmente, el mercado de acciones está subiendo y alcanzando niveles históricos. ¿Por qué sube el mercado de acciones? Trump es un gran gastador. Él lo dijo.

Las acciones de defensa suben en espera de mayor gasto en defensa.

Las acciones de bancos suben esperando una profundización en la curva de tasas de interés, lo que ayuda a los márgenes bancarios, y menor regulación.

Las farmacéuticas suben esperando la revocación de Obamacare y menor control de precios. Las acciones de construcción, materiales y transporte suben esperando un mayor gasto en caminos, puentes y aeropuertos.

Trump promete mayores ganancias y menos regulación a esos sectores. Los mercados de acciones suben esperando mayor crecimiento, ganancias y menos impuestos.

Con todo eso, ¿por qué el mercado de bonos y el oro caen? Las políticas de Trump significan billones de dólares en gastos y recortes de impuestos. Implican un déficit mayor. Implican que el déficit será financiado, probablemente, emitiendo bonos del Tesoro.

Muchos proyectarían inflación como resultado de esto. La razón de eso es bastante simple. ¿Qué causa inflación? Muchos creen que emitir dinero causa inflación. Eso no es completamente cierto. La emisión de dinero es solo una mitad de lo que necesitas para conseguir inflación. La Fed ha emitido U$S 3,2 billones de dinero nuevo en los últimos siete años y otros bancos centrales del mundo han emitido más.

¿Dónde está la inflación? La respuesta es que solo emitir dinero no produce inflación si la gente no lo gasta, no lo pide prestado, no lo invierte y no lo pone a trabajar. A eso se le llama velocidad de circulación del dinero.

La velocidad se ha estado hundiendo como una piedra, no por ocho años desde la crisis, sino por casi 20 años desde 1998. Son casi 18 años en que la velocidad ha estado cayendo. Toda esta emisión de dinero no ha producido inflación porque no se mantiene constante la velocidad de circulación, sino que cae.

Cuando promedias todo, no ha habido demasiada inflación a pesar de la emisión de dinero. John Maynard Keynes tenía un nombre para esto: él lo llamó “espíritus animales”. Los espíritus animales son el entusiasmo. Es el optimismo contra el pesimismo. Es cuando nos sentimos lo suficientemente confiados para pedir prestado, comprar, invertir o usar crédito y gastar dinero.

Si lo hacemos, tal vez otro obtenga dinero porque el dinero que gastamos va hacia otros negocios y ese hombre contrata a alguien y luego esa persona se siente mejor y gasta dinero.

¿Será Trump suficiente para lograr que los espíritus animales se pongan optimistas nuevamente? Tal vez. Creo que tenemos que pensar mucho sobre eso. Es una de las grandes preguntas que tenemos. No quiero saltar a conclusiones, pero tal vez lo sea.

Ronald Reagan lo fue.

Ahora examinemos las importantes diferencias entre el presidente Reagan y el presidente Trump.

Cuando Ronald Reagan asumió, las tasas de interés estaban en 20%. Eso era la tasa de corto plazo, no la de largo plazo. Las tasas no tenían adonde ir salvo abajo. Trump está llegando a la presidencia con las tasas en 0%. No tienen a dónde ir salvo hacia arriba.

Reagan tenía un importante viento de cola en la forma de tasas de interés potencialmente más bajas. Trump tendrá un importante viento en contra en términos de tasas de interés más altas.

Lo mismo ocurre con la inflación. Cuando Reagan asumió, la inflación estaba en 13%. Para 1984, Volcker la bajó a cerca de 4%. Fue una desinflación masiva.

En los ‘80, Estados Unidos tenía un mercado de acciones y uno de bonos alcistas. Las acciones y los bonos subían. Las acciones lo hacían por el crecimiento real y los bonos porque las tasas de interés bajaban y la inflación también. Trump podría tener lo opuesto. Trump podría tener un mercado de bonos en colapso y ver las acciones quedarse sin combustible.

La otra gran diferencia es que cuando Reagan asumió el ratio deuda-PIB estaba en 35%. Esto era cerca de lo más bajo que había estado desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Reagan tuvo un enorme espacio fiscal. Tenía un enorme espacio para aumentar el ratio deuda-PIB sin amenazar la solvencia financiera del país. Cuando Reagan se fue, el ratio deuda-PIB estaba en 50%. Sumó 15 puntos porcentuales. Lo llevó de 35 a 50.

El problema ahora es que el ratio deuda-PIB es del 100%. Hoy la deuda es de U$S 20 billones. ¿Qué hará Trump? Él ya dijo que quiere ser un gran gastador.

El problema es que no tiene el espacio fiscal. Estados Unidos está incómodamente cerca de donde están Italia, España, Grecia, Japón y otros países potencialmente en bancarrota.

Él tendrá a las tasas de interés subiendo. Tendrá a la inflación subiendo. Y enfrenta un ratio alto de deuda-PIB.

Si la Fed mantiene las tasas bajas para monetizar los déficits, tendrás inflación. Si no lo hace, golpearemos una pared y entraremos en recesión.

Nos enfrentamos a dos resultados radicalmente opuestos: la recesión o la inflación. Ninguno es bueno.

Tal vez tenga orígenes diferentes, pero la inestabilidad del sistema y el potencial para el colapso no ha cambiado.

Los copos de nieve van acumulándose sobre la montaña. Con Trump tal vez empieza a nevar más lento, pero la inestabilidad está ahí y solo se necesita un copo más de nieve para desatar una avalancha.

Jim Rickards – Para El Inversor Diario

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El Inversor diario Fede 31.03.2016